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María, 16 años, encantada. Adoro escribir desde el primer momento que mis manos cogieron un libro y mis ojos tuvieron la suerte de poder leer aquellas palabras. Tan rayada que hasta podrías esnifarme. Vivo en un mundo paralelo y pocas veces estoy de vuelta. ¿Mi mayor miedo? Decepcionar a la gente que quiero. ¿Mi mayor consejo? Ser feliz y quererse a uno mismo, pues vas a ser la única persona que pase toda la vida contigo. No intentes entenderme, ni yo misma lo hago.

domingo, 6 de enero de 2013

No muy atentamente de mí para ti:

Buenas noches o buenos días para ti, ¿quién sabe en que momento leerás esto? Y, es más, ¿quién sabe si lo llegarás a leer algún día? Supongo que dejaste de leerme hace mucho tiempo, más o menos el tiempo que hace que dejé de importarte, quizás. No lo sé, mi cabeza está llena de dudas, demasiadas para un cuerpo tan pequeño como el mío. Ya no se que hacer, estoy perdida, sin rumbo, sin un lugar a dónde ir, sin saber que camino tomar, sin esperanza alguna. Desde que te fuiste todo es muy diferente, aquella hora después de clase jamás fue lo mismo y esos viernes de miradas cómplices en el parque se esfumaron entre otras miles de cosas. Y creerás que miento si te digo que cuando te fuiste te quise más, cada día más y más hasta hoy. Supongo que será verdad eso que dicen de "más que ayer pero menos que mañana", pero claro esas frases suenan siempre mucho mejor si tienes a quien decírselas o con quién compartirlas. Pero bueno, no quiero irme de contexto y ya me estoy yendo por las ramas, cómo sabes que hago siempre. ¿Lo sabes, no? No sé, ni si quiera sé hasta que punto me conoces cuando yo se tantísimas cosas de ti. Será que estoy loca, majareta, chiflada o, cómo muchos dicen, enamorada, que viene siendo más o menos lo mismo. A veces pienso que estoy obsesionada, que me quedé con todos los detalles de cada momento que pasé contigo, con cada sonrisa, cada mirada... Que me quedé con todo con aquello que me hizo feliz. Pero no puedo más, te juro que me gustaría coger todos esos recuerdos, meterlos en un baúl y tirarlos al mar, para que se vayan lejos y no vuelvan jamás. Pero no puedo, no consigo reunir el suficiente valor para hacerlo y la verdad es que no comprendo del todo por qué, pero estoy perdida, sin rumbo, sin ti. Y necesito dejarlo todo atrás de una vez por todas y abrir los ojos a otras posibilidades, porque no me compensa estar aferrada a ti de esta manera, no me conviene. Así que, con todo el dolor del mundo y los ojos llenos de lágrimas, me despido y espero que esta vez sea para siempre. 


Te quiero, te quiero como nunca he querido a nadie y siempre lo haré, aunque a partir de ahora sin dolor ni más llanto.
Adiós, mi vida.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Please remember that you used to love me


No hay nada peor que aguantarlo todo dentro, como una bomba a punto de explotar. Pero aguantas, aguantas todas las pequeñas piezas para que no explote. Y así lo haces, una vez más te has tragado tus lágrimas, dejando con ellas todo el dolor dentro. Sonríes orgullosa de tu trabajo, aunque sabes que no durará mucho tiempo. Entonces vuelve a ocurrir, sientes que el pecho se te contrae y te tiembla cada milimetro de tu cuerpo, los ojos se te empañan de nuevo y haces esfuerzos sobrenaturales para que desaparezca. Pero necesitas soltar miles de lágrimas, vaciarlas todas, una por una, que vayan callendo por tus mejillas, deslizándose lentamente y llevándose con ellas todo el dolor. Pero no puedes ni debes, te lo aguantas todo dentro, como una chica grande, fuerte en apariencia. Odias quedarte sola, eso significa llorar, soltarlo todo y no quieres, no debes. Pensabas que estabas preparada, te habías entrenado, sabías que ocurriría pero una vez más duele y te das cuenta de que no estabas preparada y que todos tus esfuerzos por olvidarle se han quedado perdidos, lejos. Al fin y al cabo siempre quedaba una pequeña, una pequeñísima esperanza de que todavía te quisiera. Pero una vez más, terminas vomitando mentiras, desilusiones y sueños que jamás se cumplirán.

martes, 30 de octubre de 2012

Maturity?


Madurez: etapa que comienza durante la adolescencia y que, se supone, no termina nunca. En otras palabras, más referido a mi propia opinión, la madurez es una etapa o un logro que muchos no consiguen alcanzar. Mas lo peor no es el que no consigue tenerla, pues al fin y al cabo puede ser que algunas personas estén destinadas a soltar una risita tonta cuando se habla de sexo, como se hacía en primaria. Lo peor, en mi opinión y supongo que también en la de muchos otros, es creer ser maduro cuando la madurez de esas personas no llega ni a la punta de un zapato. 
Tal vez sea yo, no lo niego, puede que sea una maniática y no aguante la inmadurez humana, pero no puedo evitarlo. No puedo evitar ver a gente que todavía no ha alcanzado su madurez molestando a los que si lo han hecho. Haciéndoles perder el tiempo en sus estupidas tonterías. 

Pero a veces, por muy maduro que seas, algunas de esas tonterías llegan a tener su gracia y alguno de aquellos inmaduros pueden llegar a abrirse un hueco en tu corazón.

domingo, 28 de octubre de 2012


Entonces es cuando empiezas a comprender que las heridas están para ser cerradas y que, aunque la cicatriz te persiga toda la vida, no te volverá a doler nunca más.

Pardelas.

miércoles, 24 de octubre de 2012

The writter


Una necesidad. Todos tenemos necesidades, algo que tenemos que hacer en todo momento, algo inevitable. Se podría llamar adicción, droga... Si hablamos en esos términos, mi droga es escribir, mi necesidad, me tubo de escape, mi manera de expresarle al mundo con palabras lo que no soy capaz de hacer con acciones. Mi pequeño diario sin sentido, abstracto y absurdo. No tiene sentido contarle tus sentimientos a alguien desconocido, a un extraño. Pero aún así lo hago. Escribo porque lo necesito, porque cuando mis palabras fluyen con la tinta de ese viejo bolígrafo desgastado, siento que mi cuerpo se va vaciando de problemas. Uno a uno, palabra por palabra, dejándolo todo atrás y llorando tildes que le dan la entonación a mis palabras. Sintiendo que mi peso disminuye con cada palabra que escribo. Sintiendo que puedo volar, cuando llego al punto y final.

sábado, 6 de octubre de 2012

¿Juntas? Juntas.


Y cuando menos te lo esperas aparece. Aparece como una luz que brilla entre millas de oscuridad, para salvarte, para llevarte sana y salva a casa. Aparece con sus enormes ojos verdes y te abraza como si no lo hubiera hecho en años, como si dependiera su vida de ello. Te abraza tan fuerte que te falta el aliento, pero deseas no soltarla nunca. A pesar de todo eso significa que está contigo, ¿no? Y entonces te mira, te sonríe y dice cualquier tontería, lo primero que se le pase por la cabeza. Ella es así, te hace reír cuando una lágrima cae por tus mejillas, te levanta cuando te caes y te hace darte cuenta de que hay gente en el mundo que está para cuidarte. 
Dicen no hay nada mejor que recibir algo que no esperas, nada mejor que una sorpresa. Y bueno, aquí estoy, intentando agradecer con pocas palabras a alguien que se merece el mundo entero. 

¿Recuerdas ese 31 de Marzo? Realmente no recuerdo bien cómo empezó, de lo que estoy segura es de que si hubiéramos sido niñas todo hubiera comenzado con ese famoso: ¿quieres ser mi amiga? Supongo que con nosotras no hizo falta, bastó con jugar una partida a la play, hacer misiones secretas, bailar en la piscina o contarnos miles de cotilleos, para darnos cuenta de que sería para siempre. Llámalo intuición, brujería o cómo quieras, pero te puedo asegurar que desde el momento en el que te acercaste a mí y me dijiste: ¡Hola, soy Daniela! supe que tendrían que pasar crones para que nos separáramos. Me llamarás loca, estúpida, majareta, tonta e infantil, pero al momento te reirás sabiendo que tú también lo eres. 
Y dentro de unos años, cuando alguien me pregunté sobre mi verano 2012 yo sonreiré y orgullosa diré: Daniela. Porque no hay palabra que defina mejor mi verano que tu nombre. Noches de confesiones, días llenos de risas, nuevas experiencias, lágrimas, sonrisas, dudas... Pero siempre juntas. Sinceramente tenía miedo de que cuando acabara el verano te fueras, de no volver a vernos, a llamarnos, a reír... Pero dicen que si algo se quiere, se cuida y se conserva, y yo te quiero a ti, siempre conmigo. Y sabes que siempre que tenga un ratito estaré contigo, en tu casa, en la mía... Donde sea. Porque si estamos juntas, ¿qué más da el resto? Cuando quieres a alguien y tienes la suerte de que esté contigo, todo lo demás da igual.
Estaré siempre contigo, Dani. Cuando te derrumbes y llores, ahí estaré yo para hacerte feliz, para que sonrías, para que esos preciosos ojos verdes nunca dejen de brillar. ¿Y sabes por qué lo haré? Porque sé que tú harás lo mismo. Porque somos una, pequeña. Porque juntas podemos con todo, ¿de acuerdo? Se acabó lo malo, se acabó el llorar por quién no lo merece y el seguir queriendo que vuelva quién más daño nos hizo. Y se acabó porque ahora nos toca ser felices, porque si nos tenemos la una a la otra, ¿qué más queremos?
Te quiero crones.

martes, 2 de octubre de 2012

No feelings


Pensando y pensando llegas a muchas conclusiones. Conclusiones que ni siquiera te habías planteado, que no habían pasado por tu cabeza ni un instante. Claro está, que unas tienen más sentido que otras. Por ejemplo, ¿qué sentido tiene preguntarse si realmente hay alguna persona en el mundo que no tiene sentimientos? En un principio todos pensamos que ninguno, que no tiene ningún sentido hacernos esa pregunta. Pero, supongo que será la madurez o la edad que vamos adquiriendo la que nos hace darnos cuenta de que nada es imposible y de que encontrar a una persona sin sentimientos es mucho más fácil de lo que creemos. Y sí, es triste pero es cierto. Es triste que haya gente que no vea más allá de un físico, de una reputación o de una satisfacción propia. Es triste que el mundo lleno de superficialidad y egoísmo. Pero lo que realmente es triste es que una de esas personas sin sentimientos piense que la gente que los rodea tampoco tiene. Que no se paren a pensar un instante en cómo puede sentirse la gente que los rodea con los actos que ellos hacen, llenos de orgullo y frialdad. Porque puede que lo que ellos olviden en dos segundos, otras personas lo estén recordando el resto de su vida. Es injusto que haya gente sin sentimientos que se aproveche de los que si los tienen.