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María, 16 años, encantada. Adoro escribir desde el primer momento que mis manos cogieron un libro y mis ojos tuvieron la suerte de poder leer aquellas palabras. Tan rayada que hasta podrías esnifarme. Vivo en un mundo paralelo y pocas veces estoy de vuelta. ¿Mi mayor miedo? Decepcionar a la gente que quiero. ¿Mi mayor consejo? Ser feliz y quererse a uno mismo, pues vas a ser la única persona que pase toda la vida contigo. No intentes entenderme, ni yo misma lo hago.

jueves, 2 de junio de 2011

Adiós



Todos los días tienen algo en común. 24 horas, 1.440 minutos y 86.400 segundos. Cada día nos despertamos para emprender una aventura de la cual sólo conocemos algunas partes, muy pocas. Porque la vida no sigue un tipo de guión, cada día es diferente y eso hace que la vida sea especial, distinta. Cada día, la vida nos presenta nuevas situaciones. Incluso, cuando menos te lo esperas, una noticia llega. Una noticia que esperabas desde hace tiempo, pero que cuando ocurre, duele. Y ahí es cuando te das cuenta que realmente no estabas preparada para afrontarlo, que no vas a poder y que vas a sufrir por lo que perdiste. Pero la vida está llena de sorpresas; buenas, malas.. Pero al fin y al cabo, cosas que nos hacen pensar, reflexionar y darse cuenta de la realidad. Y la realidad es que no volverás a mirarme con esa mirada de felicidad.

domingo, 29 de mayo de 2011

Siempre estuvo ahí



Respiras. Inspiras. Sonríes, sólo había sido una falsa alarma. Piensas. Te das cuenta de que llegó hace bastante tiempo no se ha ido y que por mucho que intentes convencerte a ti misma, vuelve y duele. No, no vuelve, nunca se llegó a marchar. No se va, por razones desconocidas no quiere irse. Piensas. Tal vez será porque no estás tomando la decisión correcta, o simplemente, porque no consigues que se vaya. Te engañas a ti misma, no quieres que esté. Lloras, vuelves a pensar. ¿Se habrá ido otra vez? Nunca se llegó a ir, sigue ahí. Crece. Mengua. Pero al fin y al cabo nunca se va. Se esconde detrás de ese odio que le tienes. Se esconde detrás de ese odio creado por aún seguir queriéndolo.

lunes, 23 de mayo de 2011

¿Qué hubiera pasado si...?


Tal vez hubiera sido mejor si yo no hubiera nacido. Hay demasiadas personas que desearían que yo no estuviera aquí. Hago infeliz a mucha gente importante en mi vida. Y ese no era mi propósito. Yo quería hacer reír, colocar sonrisas en la cara de la gente, de mi gente. Pero me desvié del guión, me salté las reglas y el final no fue feliz. Personas que no son felices sólo porque yo me olvidé de que tenían sentimientos. Y ahora es cuando los has perdido, cuando te das cuenta de que en vez de una sonrisa en sus rostros, sólo colocaste una marca de tristeza. Es en ese momento en el que te das cuenta de que los perdiste y que el daño, ya es difícil de reparar. Si yo no hubiera nacido, nadie me echaría de menos, nadie me tendría cariño, nadie sentiría nada por mí, ni desprecio, ni amor, ni odio. Nada. Simplemente, porque si yo no estuviera aquí, no habría ningún daño que tuviera que reparar.

lunes, 16 de mayo de 2011

Sólo es cuestión de esperar



Todas pensamos en nuestro príncipe azul, algunas lo tienen, otras lo querrían tener y otras simplemente lo buscan. Van en busca de ese príncipe azul  al que nunca encuentran. Algunas, hartas de besar ranas, se rinden. En cambio hay otras a las que no les hace falta besar ranas, ellas sabrás cuando será ese príncipe azul tan esperado. Pero el tiempo se agota y cada vez pasa más deprisa. Dudas, piensas, reflexionas. Mas, hay momentos en los que, por muchas veces que revuelvas tu cabeza tan llena de dudas, probablemente, las respuestas que buscas no estén ahí, si no en el corazón. Sí, el órgano por el cual vivimos y el cual nos hace sentir. Hay gente que se cuestiona la vida, ¿realmente merece la pena vivir?. Sí, claro que sí, merece la pena vivir para que algún día puedas besar a la rana correcta y se convierta en el príncipe que tanto esperaste.

martes, 30 de noviembre de 2010

La risa



La risa, la tan deseada y encantadora risa, esa que llega en el momento que menos esperamos haciendonos descargar energía con la mejor acción que una persona puede hacer: reir.
Está la risa a carcajadas, esa con la que sueltas todo el aire que tienes en el cuerpo y liberas una energía que con pocas acciones más se puede liberar
Está la risa floja, esa que nos entra cuando ves a una persona especial o cuando sentimos nerviosismos.
Está la risa forzada, la que no sentimos, pero que hacemos para quedar bien con otras personas.
Está la risa pícara, esa que hace que todo el mundo que esté a tu al rededor te mire con intriga de saber de que te estás riendo, es una risa que levanta intriga.
Está la risa sincera, la bonita, la graciosa, la fuerte, la floja, la cantarina..
En definitiva, la risa.
Cada persona se caracteriza por un tipo de risa que los diferencia de las otras personas.
Hay indefinidos tipos de risa, pero lo que verdaderamente importa no es eso, si no que la utilices más de una vez al día.

lunes, 29 de noviembre de 2010

Frustración


Sí, esa es la palabra, el sentimiento que ella tuvo cuando le contó su mayor secreto a la persona que más quería. Él se rió e intentó quitarle importancia, cuando realmente la tenía. Ella no lo comprendía, ¿por qué se comportaba así?, no se lo creía, eso era lo que pasaba. Quiso asegurárselo, poniéndole así ejemplos, motivos..
Pero él no creía, por mucho que dijera que sí, la tomaba por una loca que estaba perdiendo el tiempo.
Pues sí, ella llegó a pensar que no la quería y dejó de malgastar fuerzas en algo imposible para que él mostrara algo de interés.
Sí, ella lo quería, pero no iba a dejar que se riera de ella de ese modo.
¿Era tan difícil de comprender? Ella sólo pedía un poco de apoyo.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Entre estrellas


Esta mañana me levanté con la esperanza de que cuando abriera la ventana, un enorme rayo de sol me cegara los ojos. Pero no fue así, cuando sonó el despertador a las 9:00, salté de la cama con un brinco y abrí la ventana. Me quedé asombrada, mucho más de lo que me hubiera quedado si hubiera visto ese gran rayo de sol que tanto esperaba. En vez de eso, pude contemplar un cielo azul oscuro repleto de estrellas preciosas. Yo no salía de mi asombro, eran las 9:00 y todavía no había ni rastro del sol, todo lo contrario. Me senté en la ventana y probé a contar estrellas. Era divertido, relajante. Cuando iba contar la 263 no pude hacerlo, se movió rápidamente, como un rayo. No lo pensé dos veces, cerré los ojos con fuerza y pedí un deseo, el deseo que había reservado por si aquella noche veía una estrella fugaz.
Cuando nuevamente abrí los ojos, todas las estrellas habían desaparecido, dejando a cambio un enorme techo de color malva y una cama revuelta en la que yo estaba tumbada. Supe en ese instante que había sido un sueño, pero un sueño magnífico. Pero, ¿y qué pasaba con mi deseo?.
Bajé de la cama con cara de pocos amigos, me acerqué a la ventana y la abrí sin ganas.
Y allí estaba, el enorme sol dañandome los ojos con fuerza, como yo había deseado.