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María, 16 años, encantada. Adoro escribir desde el primer momento que mis manos cogieron un libro y mis ojos tuvieron la suerte de poder leer aquellas palabras. Tan rayada que hasta podrías esnifarme. Vivo en un mundo paralelo y pocas veces estoy de vuelta. ¿Mi mayor miedo? Decepcionar a la gente que quiero. ¿Mi mayor consejo? Ser feliz y quererse a uno mismo, pues vas a ser la única persona que pase toda la vida contigo. No intentes entenderme, ni yo misma lo hago.

jueves, 23 de agosto de 2012

True story



Y es que es así, somos así de tontas, infantiles y estúpidas. Que si se nos ponen un príncipe azul y un capullo delante, vamos a elegir al capullo. Es ley de vida, por mucho que digamos, no queremos ni flores de colores ni mariposas revoloteando a nuestro al rededor. Buscamos lo prohibido, lo peligroso, lo que sabemos que va ha hacernos daño. Digamos que es porque lo prohibido es tentador y lo peligroso atractivo. Nos gusta que nos hagan sufrir y que luego vengan a pedirnos perdón sabiendo que volverán a repetirlo. Y sí, somos tontas sabiendo que lo que nos gusta es lo que va a hacernos daño. Pero es así y lo seguirá siendo. Lo seguirá siendo hasta que uno de esos capullos se enamore, se enamore y se convierta en un príncipe azul. 



Digamos que al fin y al cabo sigue siendo la misma historia de siempre: el sapo, después de muchos besos, siempre se termina convirtiendo en príncipe, ¿no?

domingo, 19 de agosto de 2012


jueves, 16 de agosto de 2012

Here's my story, here's my life


"El camino correcto, el que debemos tomar, las decisiones adecuadas..." ¿Cuántas veces nos habremos preguntado qué será de nosotros? Cuando somos pequeños todo se ve muy fácil, demasiado fácil; queremos ser grandes bailarinas, famosas cantantes, perfectas modelos o actrices para recordar. Todo se ve  tan fácil cuando tu mayor decisión es si quieres jugar a las muñecas o prefieres montar en bicicleta. Ahí todo es sencillo, tal vez demasiado. Cuando crecemos y maduramos nos damos cuenta de que las decisiones fáciles, los caminos de rosas y las mariposas de colores se terminan y todo se complica, cada vez más. Y es ahí cuando piensas, ¿y qué más da? 
Dejas que el camino fluya, que todo se coloque en su sitio y que el destino haga contigo lo que quiera.

martes, 24 de julio de 2012

Queridos carpinteros del mundo:

Un clavo no saca otro clavo. Si realmente piensan eso, no saben nada de carpintería. Bueno, realmente, podría decirse que es así en algunos caso. Como por ejemplo, si ese carpintero ha clavado mal el clavo, en ese caso, como es normal, sería muy sencillo sacarlo, tanto con otro como sin él. Pero si realmente se da este caso, el carpintero tampoco sabe de carpintería. 
Pongámonos en otras circunstancias, digamos que el clavo está perfectamente clavado, ¿otro clavo? ¿De qué te sirve clavar otro clavo si no has conseguido sacar el primero? 
Un clavo no saca otro clavo. Bueno, todo depende de la madera. Un clavo se saca con esfuerzo, sacrificio, dolor, cuidado y tiempo. Se saca poco a poco y cuando la madera está curada, es cuando se está preparada para clavar otro clavo.


Carpinteros, búsquense otro oficio si, para empezar, no saben que un clavo no saca otro clavo.
Firmado: 
Una madera clavada.

domingo, 15 de julio de 2012


Y cuando piensas que has tocado fondo, 
sigues callendo.

jueves, 12 de julio de 2012

Time heals everything

Y me di cuenta de lo que ocurría. Me di cuenta de que, a pesar de todo, le seguía queriendo. Me di cuenta de que mi vida no tenía sentido si no me sonreía por la mañana o si no me recordaba alguno de mis defectos. Me di cuenta de que su sonrisa me hacía sonreír, que su olor me envolvía y que su pelo me enloquecía. Me di cuenta de que lo necesitaba para ser feliz, a pesar de que no lo tenía. Y sí, me di cuenta de que seguía siendo importante y que, probablemente, lo seguiría siendo durante un tiempo, tal vez algo más de un tiempo, tal vez no lo olvidaría jamás. Pero me di cuenta de que mi felicidad no tenía que depender de nadie y que mi sonrisa tenía que estar permanentemente en mi cara. Me di cuenta de que hay cosas que es mejor perder.

martes, 10 de julio de 2012

Touched and sunk


A lo largo de nuestra vida nos enseñan cosas que, al parecer, serán indispensables y necesarias para nuestro futuro. Nunca hables con desconocidos, no cojas cosas del suelo, se educado, deja salir antes de entrar... Millones de normas que nos imponen desde que somos pequeños y que, de una manera u otra, terminamos cumpliendo. Pero, cuando crecemos y maduramos, ¿quién cumple esas normas? Se podría decir que esas normas pasan a ser consejos, los cuales decidimos si tomar o dejar. Inténtalo; nunca lo sabrás si no lo intentas; no tienes nada que perder; lucha por lo que quieres. Millones de expresiones que sólo llevan a un sólo objetivo por cumplir: dejar atrás tus miedos y luchar por lo que realmente te importa, por lo que crees que merece la pena. Y te das cuenta de que sí, de que tú misma eres la única que merece lo mejor y que debes hacer tus sueños realidad. Pero con eso es con lo único que te tropiezas, con la realidad. Realidad que te recuerda que los sueños, sueños son. Y que, una vez más, has perdido la batalla.