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María, 16 años, encantada. Adoro escribir desde el primer momento que mis manos cogieron un libro y mis ojos tuvieron la suerte de poder leer aquellas palabras. Tan rayada que hasta podrías esnifarme. Vivo en un mundo paralelo y pocas veces estoy de vuelta. ¿Mi mayor miedo? Decepcionar a la gente que quiero. ¿Mi mayor consejo? Ser feliz y quererse a uno mismo, pues vas a ser la única persona que pase toda la vida contigo. No intentes entenderme, ni yo misma lo hago.

domingo, 30 de octubre de 2011

Soñando tus sueños


-¿Cómo describirlo?- dijo ella con una enorme sonrisa en el rostro- Fue precioso. Caminábamos hacia abajo, dirección al mar. Sus enormes y preciosos ojos no hacían más que mirarme mientras yo, como era habitual, no paraba de hablar. Él sonreía todo el tiempo. Supongo que pensaría: "Ella es así, tan divertida como siempre." Él reía mis gracias y yo las suyas. Simplemente éramos él y yo. El resto del mundo ya no importaba, nos teníamos a nosotros y no necesitábamos nada más. Miles de tonterías salían de nuestros labios, a cada cual, más loca. Seguimos nuestro caminos, divertidos como siempre, hasta que llegamos al final. Un día más, llegaba la despedida. Lo odiábamos, ese parque significaba el "hasta mañana", y eso no me gustaba nada. Lo quería conmigo las 24 horas del día. Me acompañó al portal de mi casa y me miró fijamente a los ojos. Cuanto más los miraba, más bonitos eran. Tenían un brillo natural. Increíbles. Eran increíbles. Y me miraban, me seguían mirando. Sus dedos me acariciaban los cachetes haciéndome sonreír. Lentamente se fue acercando a mi cara y pude sentir su respiración. Me besó. Un beso increíble. Un beso suyo que, después de tanto tiempo por fin se había decidido a darme.
-¡Bueno, cuenta! ¿y qué pasó luego?
-¿Que qué pasó? Pues que me desperté y me di cuenta de que él no estaba conmigo.

jueves, 27 de octubre de 2011

Nunca olvidas a una persona importante en tu vida, simplemente, aprendes a vivir sin ella



Y es que, al fin y al cabo, la vida es así. Simplemente capítulos. Capítulos que terminan, que empiezan, que se ausentan. Hay capítulos que deseamos que terminen, lloramos durante ellos, sufrimos. Pero, normalmente, lo hacemos porque en capítulos anteriores fuimos felices, muy felices. Pero, ¿por qué?. Y durante tu capítulo de tristeza no haces más que preguntártelo una y otra vez. ¿Por qué?, ¿por qué tú?. No lo comprendes. Pero motiva pensar que sólo es un capítulo y que el tiempo lo curará todo, sólo es cuestión de esperar. Mas la espera se hace eterna y el capítulo no termina. Te gustaría retroceder en el tiempo, al capítulo que te ha causado estar así. Y, a pesar de que sabes que volverías a pasarlo mal, repetirías ese bonito capítulo una y otra vez. Y sí, con todas sus consecuencias, lo repetirías. Pero, por mucho que quieras, nunca podrás. Así que, es hora de secarse las lágrimas y sonreír. Aunque cueste, porque cuesta. Pero nada es más fuerte que uno mismo. Así que, cierra los ojos, cuenta hasta diez y piensa que es hora de separarse del capítulo y de todo lo que éste conlleva. Un capítulo que nunca conseguirás olvidar. Ha llegado la hora de recordarlo con felicidad y no con rencor. Porque nuestro libro es así, muchos capítulos, nuestros capítulos. En definitiva, nuestra vida. Y sí, a veces resulta complicada. Pero sólo hay que saber vivirla tal y como es.

martes, 25 de octubre de 2011

Someone



Hazme reír. Tanto, que me duela la barriga. Hazme reír. Tanto, que llore por ello. Hazme reír. Tanto, que me atragante y aún así siga riendo. Quiéreme. Tanto, que nadie lo pueda entender. Quiéreme. Tanto, que no puedas estar lejos de mí ni un instante. Cuídame. Tanto que no tenga ni un rasguño y que, en vez de eso, esté llena de besos. Cuídame. Tanto, hasta que me canse y te grite. Grítame. Tanto, que todo el mundo escuche todo lo que me quieres. Grítame. Tanto, que también te grite yo a ti y me calles con un beso. Dime que me quieres, que me amas y que vas a estar siempre conmigo. Que pase lo que pase siempre estaremos juntos. Dime que nunca has sentido esto por nadie y una vez más hazme reír. Hazme reír como nadie lo ha hecho nunca. Deja que te diga, que todo esto es a ti, sí, a ti. A ese a quien todavía no conozco. Sí, a ti, al que me vas a enamorar por primera vez. Sí, a ti, a ese que está por venir. Sí, a ti, recuerda que te estoy esperando.

lunes, 24 de octubre de 2011

Memories



"El cielo está enladrillado, ¿quién lo desenladrillará?. El desenladrillador que lo desenladrille, buen desenladrillador será." ¿Recuerdas la de veces que lo pudiste repetir hasta que te salió tal y como era?. Y es que ahí no acababa todo. Porque cuando, después de muchos intentos fallidos, conseguías decirlo correctamente, lo repetías una y otra vez. Y así, que todo el mundo se enterara de que todo el esfuerzo había servido de algo y que, por fin, te sabías ese trabalenguas que tanto te había costado. Al día siguiente, deseabas ver a tus amigos sólo para presumir de que te lo habías aprendido antes que ellos. Se lo decías y una vez más lo recitabas y, al terminar, les enseñabas la lengua seguido de un: "chincha revincha". ¿Lo recuerdas?, ¿recuerdas cuando la mayor de tus preocupaciones era saberte un simple trabalenguas? Apuesto a que ahora, ni siquiera recuerdas un trabalenguas completo.

viernes, 21 de octubre de 2011

Ser o no ser



Llegados a este punto, con todo lo que ha pasado por la vida, me he parado a pensar, reflexionar. Y si todos estamos aquí con algún objetivo, ¿cuál es el mío?. A estas alturas me pregunto si realmente todos tenemos algo que hacer aquí, algo en lo que triunfar, destacar. ¿Y si realmente sólo algunos están aquí para triunfar y el resto para ver como consiguen lo que ellos nunca conseguirán?

miércoles, 19 de octubre de 2011

I want to hear your voice again


-Ven aquí.- dijo él con una sonrisa en el rostro.
-¡No!- contestó ella divertida mientras se escondía tras los maniquís de aquella vieja tienda.
-Ven un momento, por favor.
-¡Qué no!- pero él, rápidamente, la agarró por una mano y la trajo hacia si.
Ella lo miró con los ojos achinados. Intentando parecer enfadada sin que se le escapara esa sonrisa que tantas ganas tenía de soltar.
-¿Qué quieres?- dijo haciéndose la molesta.
-¡Hola, encantado de conocerte!- contestó él sonriente mientras le plantaba dos besos en la mejilla.
Ella no salía de su asombro, no sabía cuál era el motivo de que él hiciera eso, pero aún así, sonrió y decidió seguirle el rollo.
-¡Encantada!
-Cierra los ojos.
-¿Para qué?- preguntó ella inquietada.
-Tú ciérralos.
-No los voy a cerrar si no me dices para qué.
-Mira que eres cabezota, ¿eh?- dijo mientras le daba un coscorrón en la cabeza- quiero que cierres los ojos para ver que es lo que más me gusta de ti.
Ella asintió y le hizo caso, cerrando los ojos lentamente. Pudo sentir sus dedos pasando por todo su rostro, desde las cejas hasta los labios.
-Ya puedes abrirlos- dijo él después de unos segundos eternos.
-Bueno, ¿y qué?
-Ya sé lo que más me gusta de ti- hizo una leve pausa, sonrió- sin duda, lo que más me gusta de ti, son tus pecas- dijo casi en un susurro.
Ella soltó una enorme sonrisa y esperó un beso que llegó pocos segundos después.

lunes, 17 de octubre de 2011

¿Sabes la típica chica perfecta?



Pues yo soy la de al lado, la que siempre tropieza. A la que las cosas siempre le salen mal. La que siempre se queda con la palabra en la boca. La que, muchas veces, no dice lo que piensa por miedo a lo que piensen los demás. A la que siempre pisotean. La que una y otra vez, vuelve a tropezar con la misma piedra.
Pero esta chica, está cansada de ser lo que la gente quiere que ella sea. Porque, a pesar de todo, la esperanza es lo último que se pierde. Y sé que algún día, podré rozar la felicidad con la punta de los dedos. Sonreír y gritarle al mundo que, de una vez por todas, he conseguido apartar esa piedra de mi camino. Y no, cuando llegue ese día no me convertiré en la chica perfecta, sino en la perfecta imperfección.