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María, 16 años, encantada. Adoro escribir desde el primer momento que mis manos cogieron un libro y mis ojos tuvieron la suerte de poder leer aquellas palabras. Tan rayada que hasta podrías esnifarme. Vivo en un mundo paralelo y pocas veces estoy de vuelta. ¿Mi mayor miedo? Decepcionar a la gente que quiero. ¿Mi mayor consejo? Ser feliz y quererse a uno mismo, pues vas a ser la única persona que pase toda la vida contigo. No intentes entenderme, ni yo misma lo hago.

lunes, 17 de octubre de 2011

¿Sabes la típica chica perfecta?



Pues yo soy la de al lado, la que siempre tropieza. A la que las cosas siempre le salen mal. La que siempre se queda con la palabra en la boca. La que, muchas veces, no dice lo que piensa por miedo a lo que piensen los demás. A la que siempre pisotean. La que una y otra vez, vuelve a tropezar con la misma piedra.
Pero esta chica, está cansada de ser lo que la gente quiere que ella sea. Porque, a pesar de todo, la esperanza es lo último que se pierde. Y sé que algún día, podré rozar la felicidad con la punta de los dedos. Sonreír y gritarle al mundo que, de una vez por todas, he conseguido apartar esa piedra de mi camino. Y no, cuando llegue ese día no me convertiré en la chica perfecta, sino en la perfecta imperfección.

viernes, 14 de octubre de 2011

Sí o también


Aquella mañana me dirigía hacia la parada de guagua, en la que me esperaban todas mis amigas para ir juntas a la playa. Al llegar, estaba vacío. Era extraño, siempre solía llegar tarde y esa vez también lo había hecho. Pero ninguna de las chicas estaba allí. Me senté en un banco, vacío también, a esperarlas. Pero nada, parecía como si el mundo se hubiera tragado a todas las personas del planeta. Ni un coche, ni una moto, un camión, ni siquiera, una persona caminando por la calle. Aquello era del todo extraño y, tras llamar a todas mis amigas sin obtener respuesta de ninguna, decidí que lo mejor, era regresar a mi casa. Y así lo hice, pero, sorpresa la mía, al llegar a la calle dónde está situada mi casa y no verla. Mi casa había desaparecido. ¿Qué estaba pasando?, ¿por qué no había nadie en la calle?, ¿por qué, de la noche a la mañana, todo había desaparecido?, y o más importante, ¿por qué todo menos yo?. Aquella situación me inquietaba, no sabía que hacer. Me senté en el suelo y me puse los cacos. De repente, empezaron a llover meteoritos. Yo no sabía dónde esconderme, así que, aunque no sirviera de mucho, opte por ponerme las manos en la cabeza y rezar porque no me pasara nada.
El sol me dañó la vista, dándome cuenta de que había terminado el capítulo. Ya era tarde, así que cerré el libro y pensé: "adoro leer".

jueves, 13 de octubre de 2011

1953



-Gracias- él frunció el ceño y seguidamente encarnó una ceja. Ella sonrió sinceramente y tras unos segundos comenzó a reír a carcajadas. Él, tras un momento de desconcierto, una sonrisa tímida se apoderó de él.
-¿Qué ocurre?- preguntó divertido. Sin dudarlo un segundo, ella se abalanzó sobre él y le dio un sincero y largo abrazo. Tenía la cabeza apoyada contra su pecho. Podía sentir su olor, podía sentirlo a él. - Dime, ¿por qué gracias? 
Ella lo miró y sonrió, aunque, seguidamente, sus ojos se llenaron de lágrimas que, a pesar de luchar contra ello, caían lentamente por sus mejillas. Ella contemplaba nerviosa su pelo, su sonrisa, a él. Sabía que podía ser la última vez que lo volviera a ver y si no lo era, sería la última vez que fuera suyo, sólo suyo. Él la besó en la frente y la apretó contra sí, colocando su cabeza sobre la de ella.
-Pues gracias por esos días, esos momentos, por hacerme reír, por los abrazos.. Gracias, básicamente, por aparecer en mi vida y por formar parte de ella durante este tiempo. Y se que, aunque no te vuelva a ver, jamás voy a olvidarme de ti, porque nunca olvido a las personas que me hicieron felices, aunque sólo fuera por unos instantes. Me hiciste volver a creer en la felicidad y conseguiste que me olvidara de todo lo que me rodeaba- le soltó una breve y sincera sonrisa, mientras agachaba la cabeza- claro, de todo, menos de ti.
-Eres..
-¡Sh! Espera un segundo- le cortó ella poniendo su dedo índice en sus labios- Y sólo espero que, a pesar de que el tiempo pase, porque es inevitable que pasará, nunca te olvides de mí. De que, aunque esté muy lejos, siempre podrás contar conmigo, para lo que quieras, siempre, ¿eh?, recuérdalo por favor.
-Eres increíble.
Y, tras darle un breve y sincero beso en los labios, él se dio la vuelta y se marchó para no volver jamás.

martes, 13 de septiembre de 2011

Tarde o temprano, siempre llega



-En ocasiones, ves como el mundo es demasiado grande y tú demasiado pequeña. Sientes que cuando creías que habías tocado fondo, sigues callendo, lejos, muy muy lejos, a un lugar sin fondo, en el que nunca dejas de caer. Y es que, en momentos, te sientes incomprendida, sin ganas de nada ni de nadie, como si simplemente estuvieras en el mundo como una más, una del montón, simplemente para rellenar. Sientes como si no sirvieras para nada, sin utilidad, inúltil. Nunca ganas nada y estás harta de ver como todo el mundo consigue lo que quiere y tú siempre te quedas en el intento. 
+Pues, ¿sabes qué? que yo creo que todos estamos aquí  por algo que tarde o temprano terminaremos descubriendo. Porque nadie es uno del montón, porque no hay una persona sin objetivo, sino objetivos sin personas. Porque si estamos aquí fue porque algún día ganamos una carrera entre miles de espermatozoides. Y sí, estamos aquí, con o sin objetivo, pero estamos aquí. Y tenemos que estarlo siempre porque algún día nuestro objetivo llamará a la puerta de nuestra casa y si no lo abandonas, llegarás lejos, muy muy lejos.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Bienvenida al mundo real



La historia ha cambiado, la princesa no es feliz. Se ha dado cuenta de que su príncipe ha cambiado. Extraño, diferente, raro, distinto.. Acompañado de estos adjetivos, el príncipe ha desaparecido. Tal vez nunca estuvo. La princesa se hizo unas expectativas demasiado altas. Es normal, ella ya había construido su reino, junto a su príncipe y esa felicidad. Pero tal vez, todo esto, sólo era producto de su imaginación, una burbuja llena de falsa felicidad. Y es que, era inevitable. Tarde o temprano, la felicidad se desvanece, la burbuja se rompe y la princesa vuelve al mundo real. Mundo en el que su príncipe, se ha convertido en rana de nuevo.

jueves, 25 de agosto de 2011

1953


Y es que no lo puedes evitar. No, no puedes. Sucede sin que tú lo quieras y viene sin avisar. Llámalo acto reflejo, espejismo.. Llámalo como quieras, pero sucede. Y no puedes hacer nada para evitarlo. Un escalofrío recorre todo tu cuerpo, seguido de miles de mariposas en tu estómago. Y es que lo sabes, eres consciente de que, quieras o no, cuando ves un mensaje suyo sonríes. Y es que es inevitable que, cuando ves su nombre en la pantalla de tu móvil seguido de la palabra "llamando" un millón de mariposas recorran tu cuerpo haciéndote sentir la persona más feliz del mundo. Porque simplemente lo echas de menos, tienes unas ganas increíbles de verlo y estar con él. Y de esto te das cuenta cuando al escuchar su nombre y, sin quererlo, una sincera sonrisa se apodera de tu rostro.

lunes, 22 de agosto de 2011

Mi mundo paralelo


Sí, lo reconozco, vivo en un mundo paralelo, en el que sé que algún día aparecerá mi principe azul y construirá nuestro reino para poder vivir felices y comer perdices. Vivo en un mundo en el que me encantan las sorpresas, en el que sé que algún día me harán una fiesta sorpresa y podré ver a todos mis amigos en la misma habitación. También me encanta que me llamen princesa y sé que algún día me despertarán con un: "¡buenos días princesa!". También sé que algún día, me levantaré de la cama y veré un sms o una carta con la declaración más bonita del mundo. Me gusta que me quieran, que me echen de menos y que me necesiten y que estas cosas me las recuerden todo el tiempo. En mi mundo paralelo, soy cariñosa, pero no demasiado, me encanta que me hagan reir y me cae bien cualquiera que lo consiga, me encanta hacer el tonto y hacer que la gente sea feliz. En este mundo me dan miedo las palomas, las gallinas, las lagartijas y los perenquenes. También odio a muerte los champiñones, la nocilla y la gente superficial. Aquí, en mi mundo de fantasía, soy la persona más vaga del mundo mundial y también la más rara, me pongo los calcetines al revés, no me gustan los refrescos y ni la ensalada. En mi mundo soy bajita, muy muy bajita y algún día me gustaría descubrir como se ve todo desde allí arriba. En este mundo tengo amigos repartidos por todo el país y no, no tengo muchos, pero más que nada porque yo sólo llamo amigos a los que lo son realmente. No hay ni un día de mi vida en este mundo paralelo en el que no haya sonreido. En mi mundo, soy una persona casi plenamente feliz, ya que nadie lo es del todo. ¿Que qué hay del mundo real? Pues no lo sé, nunca estoy en él.